NOS REUNIMOS BAJO LA INVOCACION DE LAS IDEAS DE SPINOZA: POTENCIAR LAS PASIONES ALEGRES, Y CONVERTIRLAS EN ACCIONES QUE NOS PERMITAN CONSTRUIR LIBERTAD

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DEVOLUCION!

LA MUERTE DE LOS NIÑOS CANTORES. CRITICAS.

SILVANA TROTTA 3-6-11
hola gente de fuera del plano:

aca va mi devoluciòn:
El chupetin como hilo conductor de la trama me pareciò fabuloso y eficaz: algo del mundo de los niños, de la inocencia, se inserta en la subjetividad del adulto y desde ahi, èste culpabiliza y/o responsabiliza a los primeros de sus desdichas y temores.

Asi como la madre psicòtica apoderada por el S de M., quiere aparecer como la heroìna/salvadora de ese hijo caìdo en desgracia permanente (el cual es producto "enfermo" por su propia intervenciòn y descuido en el àmbito de lo domèstico), el adulto del afuera, del ambito social, tambien inocula su cuota salvaje, culpabilizando, intoxicando a esos pibes (que, de hecho es un maltrato hacia el niño/adolescente tambien).

Pero en ninguno de los dos casos se hace cargo: Valga la paradoja, en el primer caso, al niño lo mantengo enfermo y yo adulto soy protagonista de la historia. YO SOY SU SALVADOR.

en el segundo caso, tambien entiendo, YO SERIA SU SALVADOR, porque tras el encierro temprano busco su salvaciòn (hipòcrita, obviamente) y la mia.

Y por ultimo, la puesta, las fotos, el clima càlido y el vinito fueron parte de una noche magicamente extraña.

Gracias Walterio! Isa! Cuanto laburo!!!

Beso grande:


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SERGIO CAMPO 1-6-11
ahi va mi aporte


pensandolo desde el nombre, niños que cantan portadores de la voz (cascabeles y exclamaciones) que mueren una y otra vez , mas que mueren son silenciados de todas las maneras posibles. niños jovenes que juegan que quieren expresarse a su manera sin importarles lo prohibido o que los mire otro, inocentes pero no tontos. personajes que para mi engloban a los jovenes con todo lo que ello implica y por lo que son atravesados

Lili una portadora del saber o por lo menos eso cree, de lo correcto,que impone y construye la mirada hegemonica, pero que sufre que es una postura, victima como madre y mujer, de un poder

y de nuevo la muerte quizas burlona que se rie, a traves de un dulce sabor empalagoso un chupetin

una obra para reflexionar Que hacemos? y que motiva a hablar, nacimos ahora no despues.

Desde las imagenes interesantes, simbolicas y que como signos cada persona le deposita lo suyo lo construido

planos variados con profundidad, ubicaciones espaciales que no son casuales y todo muy cuidado, mucho cuerpo, los personajes sienten, les pasa algo, piden.

Fragmentos para ordenar, que para nada apuntan a un receptor pasivo lo que considero que va acorde a lo que quiere comunicar. es momento de participar y de escuchar


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JUAN MANUEL RADA (director del corto LA VISITA) 24-5-11

Gente, ahí va un comentario sobre la obra, que realmente disfruté mucho.


Recuerdo, y se producen ruidos. Un espacio inmensamente vacío, y mucho ruido. El rostro de los personajes se deforma, se forma, y se deforma otra vez. Una oscuridad profunda, en donde el humor ya no es condimento, sino la comida misma. La sonrisa muerta.

Encaminados por el opio del drama, a veces nos perdemos en el intento de entender. Yo, aquí, luego de observar el espacio (y tiempo) durante los primeros dos minutos, dejé de intentar. Y me pudieron las imágenes.

El ritmo inocente y cadencioso de Eduardo y Pili (¡amiga, me gusta asi tu nombre!), un zoom constante antes los ojos, una poesía del silencio se cuela en la sala cuando se callan. El maniquí de Liliana, profundamente torcido y amarrado al olvido, con esa sonrisa sacada desde lo mas infame de la desesperación, con esa postura tan sutil, tan insoportable. Tres actuaciones con acentos, con descubrimientos, con valor en el cuerpo. Mis felicitaciones a los tres.
Cuanto manifiesto de repudio a lo horrible, cuanto amor por la risa y los cuerpos, cuanta luz en esa oscuridad de color, cuanto presente se cuenta con el pasado.

Mis felicitaciones para los diálogos, para el director, para la iluminación, el sonido, la proyección, para todos.

Una hermosa puesta, que me llevó a sensaciones, que se traducían en imágenes, que se me ocurrían en ideas.

Pili, bella.

Nos vemos en la próxima obra.
Juan Rada.


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EUGENIA MASSARO (LA OCHAVA TEATRO) 23-5-11

¿Quién muere y cuándo se canta?

Reseña crítica de la obra: La muerte de los niños cantores de Walter Cingolani.
Por María Eugenia Massaro
para Fuera del Plano – La Plata 2011

Guillermo entra al garage de una casa tipica de la ciudad de La Plata dentro del plano. No espera que pronto –prontísimo- se sentirá fuera. Hay alrrededor de unas quince personas, algunas conocidas otras no. Saluda. Piensa si debería sentarse o quedarse parado. Se sienta, acomoda su chalina norteña, hace frío. Le llama la atención una mesita con algunos volantes, se acerca, agarra uno, el elegido es al azar por sus llamativos colores, luego lee y reconoce un nombre, el de una de las actrices de Las Cholas le corresponde a una de las integrantes de Fuera del Plano. Ya son pasadas las 20 hs y por el momento no pasa nada más que eso. De pronto Liliana Perdomo, reconocida por él, le dice con voz fuerte y aguda: Viniste. Guillermo tiembla pensando que lo van a hacer participar, seguido a eso la actriz le dice lo mismo a otro, y a otra. Ya comenzó la función.

La muerte de los niños cantores es más que una divulgación del síndrome de Munchausen y la baja de edad de punibilidad. Es un entrecruzamineto de discursos frente a una propuesta estética firme y clara: “quiero que te lleves algo con vos, quiero que sientas, que te rías y que además de todo eso puedas pensar”. Pensar en lo que acá se propone como un juego dentro de la realidad de los mortales comunes. Esa imbricación de discursos la muestra, en principio, un muerto –que luego revive-, una chica –loca- y una mujer –que bien podría ser la madre, la médica o todas-. Reforzados y sostenidos por sonidos que llevan puestos los actores (pelotitas casacabeles sobre el cabello en el caso de la chica loca, calzado sonoro en el caso de la madre y pequeños golpes del muerto sobre su cuerpo en el espacio). Aparece sobre el frente a la derecha del espectador una mesita que bien podria figurarse como la de un médico o el rinconcito de algún paleontólogo en el museo; cuenta con objetos que algo pasó y va a pasar. Una inyección para vacas, un hueso de animal y un florero donde irán las calas que lleva la mujer sobre el prinicipio de la obra. Luego las acciones darán cuenta de lo que estos objetos preparan. Tiene encima un mantel blanco, largo que esconde a la chica loca debajo. A la izquierda una foto de una media res sobre la pared desvestida de su tamaño real. Y un tablón con una sábana negra, usado solo al comienzo, donde yace el muerto. La mujer analiza y cuenta la situación de sus dos pichones. Nadie se va a hacer cargo de ellos. Nadie va a cuidar del muerto y de la chica loca. ¡Tampoco de vos Guillermo! le grita en silencio mirándolo a los ojos. Los medica con palabras y con gestos. Gestos que hablan con una precisión intransferible. Ellos quieren escapar y quedarse, mientras tanto viven hasta que los maten.

Eduardo Campo el muerto va, viene y se detiene acusando su maltrato pero viviendo encarnado en él. Cuenta con parlamentos que le son oportunos parte de su realidad, como muerto, como hombre, como actor y como ser humano. Pilar Cuesta, la chica con un cable atado a su cintura hace juego con el actor y se parece a el, distinguiéndose ambos por su género, preciso en el caso de los dos. La actriz encarna, relata y vivencia su rol de la chica loca. Atractiva composición, fundamentalmente a partir de los cambios en su estado de ánimo. Liliana Perdomo, la mujer además de su forma gestual y la multiplicidad en sus modos de acción nos muestra un personaje construido -sobre todo en la primera parte de la obra- con los rasgos, los límites y la conducta de quien provoca o hace fingir las enfermedades sobre los niños que están bajo su cuidado.

El tratamiento que se realiza sobre la puesta en escena y el uso del espacio da cuenta de un recorrido extenso sobre el relato. Nigún rincón se muestra inapropiable. Incluso las paredes. Son los actores que cuentan lo que el director les fue diciendo. El abuso a los menores, la explotación, el síndrome de Munchausen entrecruzado con la sobreprotección y la baja de edad de punibilidad son parte de la temática abordada por el grupo. Aparecen algunas simulitudes y discrepancias en la fisonomía de los actores como si eso también hubiese sido buscado, como si a través de los verdaderos cuerpos y miradas se quiere –sin máscara- contar, mostrar y gritar sobre las temáticas propuestas.

Hay un objeto conceptual que subraya a lo largo de toda la obra la propuesta de Cingolani: El Chupetín Bolita. ¿Qué narra? ¿A Que refiere? Un chupetín que come el espectador, lo tiene el muerto sobre sí todo el tiempo y es con lo que se los termina “durmiendo”. ¿Podría pensarse como el dulce de ese niño que es su cura y al mismo tiempo su cadalso? O bien, como el signo de que estamos en este mundo y de acá no podemos escapar. Parafraseando a Barthes; Un elemento dentro de un lenguaje no es verdadero o falso, es válido o no lo es: válido, es decir, que se constituye en un sistema coherente de signos. Paradigma que bien propone diversas relaciones intertextuales, diferentes posibilidades de entrecruzamientos de discursos estéticos.

Si se observa la implementación de los distintos soportes artísticos para contar y mostrar el relato total de la Muerte de los niños cantores, aparece lo audiovisual como refuerzo sobre el final de la obra. Mostrando animales faenados, peces con caras mounstruosas y pájaros. Sobre el buen exceso de mensaje dentro de la puesta aparecen estas imágenes diciendo: “a nosotros nos pasa esto y a ustedes también, peor aún Nos pasa porque ustedes quieren que así sea, insisten con la muerte muy bien ahora observen desde un segundo lugar. Observen como estas imágenes dentro del teatro tienen en sí mismas un modo particular en la intención y pueden observarse movilizadas por una narrativa espacio-temporalmente determinada”. Están dentro de lo que se cuenta. Subrayan.

Si se pensara en los elementos dentro de esta puesta teatral se observarían, como le es propio a este lenguaje, un primer grupo que responde a los elementos intelectuales y un segundo grupo que le corresponde a los elementos materiales. Dentro del primero se encuentran: la acción drámatica pensada, la interacción entre los tres actores, la composicion gestual del personaje de la mujer, las intenciones del director y las intenciones propuestas dentro de la escena entre los actuantes, la interacción con los objetos, su utilidad, su función y la interrelación entre actor y objeto. Además dentro del primer grupo también están las tematicas abordadas, la forma secuencial planteada y las imágenes como representaciones de ideas. Dentro de los elementos materiales se encuentran el plan de las acciones, sus progresiones, los desplazamientos a partir del movimiento, la diversidad de velocidades en el ritmo que amplian la narrativa.

Lo teatral es para Cingolani cuerpo, acción, efecto y sorpresa en presencia de otros cuerpos como testigos. Sosteniendo cualquier asunto. La muerte de los niños cantores brinda la oportunidad de advertir como el teatro se distingue y toma posición privilegiada entre otros lenguajes presentes en el circuito platense.

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NELLY BUSCAGLIA (Radio Universidad AM)12-5-11

Tenebrosa poesia en "La muerte de los niños cantores". Cada espectador tendra su mirada y despertará a imagenes en los cuerpos de Liliana Perdomo, Pilar Cuesta y Eduardo Campo que dan movimiento y palabra a una madre asfixiante- Viniste!!!!

Soy feliz!! acentuados matices en la voz de L.Perdomo. La niñez, el rio, la muerte y la vida potenciada a traves de la fotografia y el video de Josefina Cingolani.

Vidas marginales en las que indaga Walter Cingolani-autor y director-;desde sus primeras producciones. Se destaca en "La muerte de los niños cantores" una sintesis que afina hacia lo poético. Pegan frases y palabras..."cuando es mi momento"- "yo nací hoy". Repeticiones que hablan de conexiones generacionales presente en las búsquedas estéticas de W. Cingolani

Nelly Buscaglia

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AYLEN MARTINEZ LOPEZ 12-5-11

Acá va la crítica:

Desde el vamos me pareció muy interesante el contacto directo de uno de los personajes con el público, acercando a los espectadores a la trama desde un lugar más explícito, haciéndolos partícipes de la historia, algo así como queriendo expresar que la obra en realidad no está tan lejos de nosotros.

Ya en la sala, me gustó mucho el aprovechamiento del espacio, y la utilización de las luces para delimitarlo, así como también la interacción de los personajes con el mismo, explotando las posibilidades de cada parte. Me resultó muy atractiva la estética de los personajes, desde el peinado de la madre, hasta la elección del negro en los chicos, dejando como única marca de la niñez los chupetines, como si se marcara que hay algo que en cierto modo los aleja de la infancia, pero recordando a través de ellos que ésta siempre está presente. La misma sensación me dejó el modo de jugar que tenían, tan serio que hasta a veces casi no parecía que estuviesen jugando.

En cuanto a los personajes, me encantó la versatilidad de Liliana en su papel, cambiando de estados de ánimo instantáneamente, lo cual definía mucho a su personaje, y jugando con su paranoia y su histrionismo, que sentaba las bases de su relación, tanto con sus hijos como con el público. En los chicos, me atrajo el contraste que mostraban, desde su semblante serio la mayoría del tiempo, pero intentando expresar sus opiniones a su manera, buscando caminos alternativos cuando su madre lo impedía.

Finalmente la incorporación del video proyectado en la pared para acompañar la última escena me pareció nuevamente una buena elección de los recursos para compensar un espacio reducido, pero no por eso limitado. Del mismo modo que la aparición desde atrás de la puerta de la madre con una linterna.

Resumiendo, en mi opinión es una obra que logra atraer desde los personajes y la estética, y transmite un mensaje acerca de un problema actual, del cual no hay mucha concientización hoy en día. Me gustó mucho!

Sigan así, un beso grande!

Aylen.



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ISABEL de GRACIA 11-5-11

Hola Walterio y compañeros de LMDLNC y FdelP, acá les mando una devolución sobre la obra.

¿Y si todo fuera un sueño?

Desde que vi por primera vez la obra (y ya la vi varias veces, porque estoy en FdelP) tuve la sensación de que todo lo que allí pasaba aparecía en un lenguaje cifrado, que debía interpretarse. Debo confesar que eso en un principio me incomodó, porque me hacía dificultoso relajarme y disfrutar de lo que veía, sentía que se me estaba pidiendo una racionalización que no estaba dispuesta a ejercer al mirar una obra de teatro. Pero será que las cosas incómodas quedan repicando en algún lugar hasta que podemos conectarla con otras cosas y tarde o temprano les encontramos un significado. Y ese significado para mi llegó cuando "entendí" que lo que me estaban mostrando era un sueño.

Dice Giorgio Agamben: "en el sueño cada cosa le guiña el ojo a quien sueña, cada criatura exhibe una signatura a través de la cual significa más de lo que podrían expresar sus rasgos, sus gestos, sus palabras".

¿Y cómo comienza ese sueño? Estamos primero en la pura realidad, o eso creemos, porque también hay algo difuso ahí: es una casa o un teatro? es un garage o una boletería? es una luminosa muestra de fotos o una sala de espera? es una tarjeta o una golosina? Y de repente alguien abre la puerta y aparece con un ramo de flores mortuorias y nos habla como si nos conociera: viniste! viniste! No nos dice nada más, solo nos invita a pasar. Entonces entramos en un jardín a oscuras, y transitamos por un caminito angosto, casi como un hilo. Percibimos que hay plantas por todas partes pero no podemos distinguirlas bien. Algo nos roza. ¿A dónde vinimos? nos preguntamos, ¿a dónde nos hicieron pasar? Estamos entrando en el sueño: de la luz a la oscuridad, de lo conocido a lo desconocido, de lo "fácilmente interpretable" a lo no tan "fácilmente interpretable".

En ese sueño hay una guía, alguien que gracias a su "lenguaje lineal" nos puede conducir de principio a fin. Es la que nos introduce a nosotros en el sueño y es la que en el final sale y nos muestra que es posible que nos hayamos quedado atrapados, cuando golpea los vidrios de la ventana desde afuera. En ese momento uno imagina que nuestra guía se prepara para recibir a otros visitantes, a los que dirá de nuevo Viniste! y los invitará a pasar, guiándolos con la linterna (si este personaje es el único que puede entrar y salir del sueño, si su recorrido es lineal, entonces podríamos imaginarnos, como ejercicio, este relato escindido del resto, y debería funcionar con coherencia interna).

Esa circularidad también se da sobre el escenario: la obra comienza con la escena final: el niño muerto. Todo el resto de la obra es el relato de cómo murió el niño (y también de como burló a la "trampera" de la muerte, porque uno nunca puede decidir qué es lo último y qué es lo primero, porque se trata de un círculo sin fin).

A la par de estas "linealidades" van ocurriendo las "fragmentariedades", también típicas de los sueños. Son escenas que reclaman nuestra interpretación casi como si fueran pedidos de auxilio encriptados.

¿Qué nos están queriendo decir los chicos bajo la mirada censora de la madre? La verdad es que lo que dicen (el texto) para mí pasa totalmente a segundo plano, al punto de que no recuerdo casi nada (la escena de los "cabos sueltos" también demuestra que el texto no es tan importante). Solo me queda la impresión de que están pidiendo ayuda, y de que algo malo les va a pasar. Nos dan miles de pistas, pero creo que el secreto no está en descifrar esas pistas una por una sino en entender que ellos nos están pidiendo algo, que se las están rebuscando como pueden para pasar la censura, llamando nuestra atención con cascabeles, zapateos, juegos, peinados exóticos (como los sueños tratan de llamar nuestra atención con imágenes absurdas).

También como en los sueños hay cosas que están y de pronto y angustiosamente no están más (los grafitis con espuma, un hallazgo), cambios espaciales inesperados (hacia el final, el universo de los personajes se expande y ellos quedan en el medio de una tala, o rodeados de animales), planos que pierden su orientación vertical u horizontal (el personaje que rueda por la pared y por el suelo como si la gravedad fuera la misma), ruidos que vienen desde afuera, como cuando estamos durmiendo y algo nos despierta a la madrugada (el piar de los pájaros), engaños que descubrimos retrospectivamente (lo que significa el chupetín que nos ofrecieron en la entrada).

Y la música del final, seductora, envolvente (imposible no dejarse llevar por ese lenguaje desconocido pero familiar en que nos hablaban nuestros antepasados, nuestros padres) también es un treta del sueño para mantenernos atrapados, fascinados, dormidos, para que nos quedemos observando, sin atinar a mover un músculo, la forma que toman los personajes mientras se van derritiendo inexorablemente, como "esculturas de hielo" bajo el calor de una llama.

Queda preguntarse por qué podría tener la obra el formato de sueño. No lo sé. ¿Será un recurso poético, una forma para poder hablar sobre lo que no se habla, o un juego infantil que demanda por un momento la suspensión de nuestra "adultez"?

saludos y merde!
Isabel

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ALEJANDRA SIMON 21-4-11

Dichos sobre la obra.

Bueeeeenasssss como están... aquí envío lo pedido… escribir algo de lo que acoté allí en el encuentro, o bien, algo de lo que experimenté o un intento de apresar en estas palabras algo de todo lo que allí sucedió… (voy a decir que me sorprendió el pedido no creí que interesarían mis apreciaciones, es esto una invitación saludable)

Bien en un momento en que el dialogo se mencionó algo acerca de un Sindrome de MUNCHAUSEN (pensaba que no iba a poder escribir esta palabra, porque nunca la había visto escrita y recién escuchaba de esta cosa, con lo cual el nombree… … parece! no se me perdió porque ahí está.- escrito, es asi?) pero vaya que era una cosa rara finalmente!, y era que ¿estas madres protestan/querellan/hacen brotar-dar a luz- por toda una situación a la que hemos llegado como humanos? A nombrarnos y a partir de un nombre en nombre de…-la ciencia. el saber vaya a saber! A quien le prestamos creencia- accionamos y allí nos transformamos y en el peor de los casos nos condenamos. –(porque también están quienes son nombrados diferente-). Bien por ellas si esto hacen!, pero de ahí a poner a jugar en la protesta a sus hijos, niños es un acto fuerte, (de anarquismo si se quiere, quien dice que esto es un niño y que tiene que vivir, o yo cuidar de él o amar , claro, lo único la supervivencia). Bueno, esta persona no se ve atravesada por la amenaza de no sobrevivir o de morir quizá, pero tampoco ve la misma en los demás… bien, no era este el caso, simplemente que como acto de protesta es bárbaro pero hay un límite, que es la vida misma de cualquier especie. Si justo estamos aquí, es una feliz coincidencia, parece banal encontrar otros pero que justo que coincidimos en pasar en el mismo momento por este planeta, no?... Decía que jugar la querella con cuerpos de otros es perverso, o peor aún, porque lo perverso estaría en risozar gozosamente (obvio! en qué sentimiento no hay gozo?) viendo a una doctora leer resultados falsos de un análisis manipulado, luego, seguir sus indicaciones aún sabiendo, y someter a un niño a sus designios hasta ver como se degrada gradualmente, es ofrecerlo a los dioses…

Bueno eso dije yo en el momento en que me pediste que escribiese, es acotado respecto de todas los lados que se describieron, es el costado médico jajaja si se quiere…

Interesante Gustavo que dijo que estamos todos así transformados, y si, por eso está buena la protesta…para advertir del peligro de nuestra muerte…y lo terrible, del hecho! Porque sucede… y eso queda dicho en la obra.

Bueno luego me pareció finísima –no en el sentido de lo distinguido- sino en el grado de sutileza en la transmisión de sensaciones, la conexión entre los chicos, los actores, el movimiento justo acompañando la palabra, en ese momento y no otro, daba una coherencia que cerraba (porque son necesarios también momentos de cierre). Los silencios, niños silenciados que decían verdades a solas -que organizarían pueblos si las gritaran- (como acotó tu niña cocinera de quien no sé el nombre), verdades que escucha sólo el aire, mujer; también marcada por un silencio, que habla y habla y de tanto hablar calla, calla a otros pero también todo lo que lleva detrás de sus actos, que si bien silenciado, se lo ve muy presente en su cuerpo enajenado, duro, distante de sí, (de ella), una mujer aparentemente poderosa, un mujer inútil, una mujer-muerte que pone a su servicio las vidas, que se nutre, vive, se enceguece de arrancar las vidas ( pobre! tan solo, también intenta sobrevivir… para refutarme a mi misma). También una madre sí, como una madre aterradora, pero también una portadora de muchos discurso social.

Luego- el peso de las palabras. Luego- que a esos niños pueden ponérsele en cola a muchos otros atravesados por ese silencio (locos, presos, jóvenes, y todo aquel discurso molesto).

Bueno y sí hay más, que cuando salga lo envío.

Muchas gracias, muy bonito.

Yo tengo algo que decir

Bien respecto del S. MUNCHAUSEN del que no conocía y al que la obra no me remitió entonces, tengo para decir que me parece por un lado, bárbaro como protesta, como acto de protesta para abrir los ojos antes tanto discurso alienante, dueño supuesto de verdades, y deshumanizante. Para parar la bola con las clasificaciones y la dominación, digo, como acto de protesta, intervenir una orina con sangre, o modificar un resultado y llevarlo a “otro que sabe”, “ sabiendo “ para engañarlo y hacerlo hablar al pedo dado que conocemos la falacia, gozarlo mientras el se come la verdad que lee me parece bárbaro, poner en marcha sus maquinas, gastos, energia todo para nada me parece barbaro, pero hasta ahí, mientras que eso involucra solo a maquinas y dinero. Cuando interviene en la prostesta la vida humana, fue, claro que la vida ya viene siendo parte desde hace rato, pero eso es otra variable.

Luego, comerse el papel, y seguir esas indicaciones y entonces inyectar, y operar con el niño, someterlo a toda clase de opiniones haciéndolo, transformandolo en un esultado concreto de todo aquielo ya me parece de otra índole, perversa si se quiere, imitarlos poniendo a jugar el cuerpo de otros, y sumarse a la manipulación, me parece otra cosa, aberrante, no hay disociación.

Claro que todos nosotros estamos manipulados pero no por eso vamos a tomar la manija de ello y ponernos a observar en solo una persona, nuestro hijo con esa manipulación se hace carne. Creo: no es la forma de protesta.

Una obra que invita a poner el oído (o la atención con el órgano que prefieras) en los silencios, porque todos silenciamos, o nos silencian, solo que algunos sabemos qué decir y nos silencian y otros silencian porque les conviene, sino se caen/mueren.

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AQUILES BONA 18-4-11

Hola Walterabuelo. Te hago la devolución de tu obra antes de q me olvide. Me pareció interesante la idea de que la actriz venga a buscarte y haga de enlace entre el fuera de obra y el escenario. Me llamó la atención que llevara un ramo de calas q evidentemente contrastaba con la felicidad impostada del personaje. Una sensación medio tétrica se despertó en mi y se arraigó al ver en medio de un espacio oscuro otro personaje yaciente en un lecho. Entonces confirmé mi sospecha de que alguien había fallecido y había sido convocado a un funeral. Claro que esto se desarticuló al incorporarse el actor y notar su vestimenta y alrededores plagado de chupetines bolita y tramperas y al ver q el actor empezaba a despertar y a jugar con su aparente prisión. El manejo del espacio (aunq reducido), está aprovechado al máximo, ya que explotás todo el campo visual , al incorporar en el costado opuesto al del del actor, una actriz que me sorprendió al salir de debajo de una mesa, como si hubiera estado jugando a la escondida. Me pareció muy buena la elección de los actores y en especial de la actriz debutante que tiene una cara fresca y sincera. Me parece que tu intención como autor es la de impedir que uno elabore un sentido lineal, o una estructura reconocible de sentido, y eso lo lográs x medio del texto que juega a manera de punzón en contrapunto con cualquier tipo de identificación o sensibilidad. Me gustó mucho el empleo de la pared del fondo como una cara mas del retablo escénico que desafía la gravedad espacial, y funciona como un suelo, al menos eso me hizo sentir la actriz Pilar, al recorrerlo girando sobre sí, como si fuera un espacio giratorio e ingrávido. Además de el uso del graffiti (una técnica artística en boga, directa y espontánea que canaliza las denuncias y malestares o simplemente las expresiones sociales), que está muy emparentado con lo político. Me atrajo el diálogo sobre "Un mundo blanco", y alguien que es capaz de "atar todos los cabos" (como si eso fuera posible), a manera de una manía kafkiana, y que tal solemnidad quede reducida a un simple juego de palabras a través del diálogo de los jóvenes en cuclillas, es como si ella (¿la hermana?), le sacara el peso de la solemnidad existencialista a su compañero y lo invitara una vez más a jugar. Por último me gustó mucho la composición pictórica en vivo que hace Lili, al tomar un marco de vidrio y ponerse un paño sobre la cabeza, me pareció una mujer religiosa en un retrato de la Edad Media, o una campesina descubierta por la mirada inquisitiva del pintor. Mucha mierda y que sigas creando muchas mas obras. Qué lindo va a ser para nuestro hijo una abuelo dramaturgo! Un abrazo.

Aquiles